ART AND POLITICS OF POSTPORNO.
Después de la magnífica sesión de Rubén en torno a la estética de la pornografía, este miércoles nos toca adentrarnos en las diversa construcciones políticas de la pornografía.
Para ello nos adentraremos en las diferentes prácticas artísticas que han surgido desde los años sesenta como formas de apropiación de otras sexualidades. Así pues, comenzaremos con Carolee Scheemann pasando por Elke Krystufek hasta llegar a Lydia Lunch. Todas estas prácticas, ligadas a la performance, reivindican un nuevo modo de entender la sexualidad y su manera de mostrarse. Ponen, por otro lado, en tela de juicio aquellos juicios morales sobre la pornografía que triunfaron durante la década de los 80 influyendo, incluso, en la legislación de la época. Frente a esto y como herencia de las prácticas artísticas antes mencionadas, se extienden en la actualidad diversas modos de entender la pornografía y de crear pornografía. Tenemos activistas y artistas performance como Annie Sprinkle, nuevos modos de entender el gonzo como Tristan Taormino o el sadomasoquismo como Maria Beatty e, incluso, piezas tan interesantes como IKU de la artista Shu Lea Cheang. Esta última es capaz de combinar géneros como el hentai y dislocar sus modos de representación. Tampoco olvidamos otros nombres como Bruce Labruce y Erika Lust. Por otro lado tenemos aquellas prácticas más activistas y que hacen de la antiestética, ya iniciada por Carolee Scheemann, la bandera de su política artística. En este punto nos encontramos con artistas como María Llopis, Tobaron Waxman, Diana 32 placeres y todo el entramado que existe en la red a través de la propia página web de María Llopis, páginas como pornoterrorismo y pornolab entre otras.